SuscripcionesContactoPublicidad Directorio Hemeroteca Mapa de sitio
OAXACA  

Oaxaca dividida

Ixtli Martínez
Una sociedad dividida y preparada para continuar con la confrontación es lo que ha desencadenado el conflicto en Oaxaca, desde el pasado 22 de mayo, y que aún no concluye. Las cifras de los detenidos, muertos y desaparecidos, siguen aumentando.

 

 

 


Publicidad

El gobernador Ulises Ruiz Ortiz, quien gobierna con la ayuda de los elementos de la fuerza pública estatal y que estuvo apoyado por la Policía Federal Preventiva (PFP), desde el 29 de octubre hasta el 23 de enero de 2007, insiste en que Oaxaca se “está normalizando”.

Sin embargo, familias, vecinos, grupos indígenas, empresarios, munícipes y actores, involucrados en el conflicto político social, no han cerrado el ciclo de un problema que ha desatado diferencias marcadas por los que simpatizan con la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), el magisterio, gobierno del estado y quienes sólo fueron testigos de la disputa.

Porfirio Santibáñez Orozco, investigador del Instituto de Investigaciones en Humanidades de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), indica que la violencia no sólo fue causada por sujetos encapuchados o personas uniformadas y armadas confrontándose en las calles del Centro Histórico, ahora mismo se está manifestando a nivel “micro” dentro del tejido social, que será difícil resarcir.

Unos piden que Ulises Ruiz se vaya de Oaxaca, otros más exigen cárcel para los integrantes de la APPO y otro grupo que no tienen quien los represente, “los más afectados, indignados e inconformes” sólo comentan su disgusto por lo que se vive en la entidad. 

“El riesgo de enfrentamientos a nivel de social local es lo más grave que podría suceder, se está dando en escuelas, municipios, instituciones, organizaciones, e incluso dentro de las familias, en donde son más difíciles de resolver. Las diferencias pueden llegar al homicidio, pero como es un homicidio por goteo eso no se ve”, señala Santibáñez Orozco.

El académico de la UABJO agrega que “a la fecha, hay lugares en donde los maestros de la Sección 22 no dejan trabajar, y otros en donde presidentes municipales del Partido Revolucionario Institucional (PRI) no permiten que entren los maestros. Esta es una de las expresiones de cómo a nivel micro esa polarización se está expresando. Seguramente va a traer más violencia. Va a abonar la cuota de sangre y la cuenta de muertos que este movimiento ha dejado, una sociedad muy dividida, muy agraviada, independientemente del bando en donde estén”.

El mismo ejecutivo estatal estuvo rodeado de personas que demostraron de manera violenta el rechazo a los grupos disidentes de “su gobernador”. El pasado 27 de noviembre, luego que la PFP recuperó los espacios en donde la APPO mantenía su campamento, Ruiz Ortiz realizó un recorrido por Santo Domingo, oficinas, calles del Centro Histórico y el Andador Turístico.

En este último lugar, una mujer que vestía de negro, gritó “fuera Ulises”, mientras el gobernador platicaba con artesanos del Jardín Labastida. Fue entonces cuando, sin pensarlo, los seguidores de Ruiz se abalanzaron contra ella y la golpearon.

Lo mismo sucedió durante varios meses con los que manifestaron su desprecio hacia los integrantes de la APPO, quienes detuvieron y torturaron física y psicológicamente a supuestos “orejas” o infiltrados del gobierno estatal, que en varias ocasiones sólo eran “mirones”.

Desde el pasado 29 de octubre, cuando ingresaron los elementos de la PFP en la capital de Oaxaca se intentó convencer de que existe una solución al conflicto, que cumplió ocho meses el 22 de enero, aunque ésta signifique -dice el académico de la UABJO- “una solución de fuerza, que no es la mejor, y que a pesar de eso los problemas de fondo están ahí, es una forma de operación política que está rebasada por los tiempos actuales y que no se ha hecho ningún cambio en ese sentido”.

“Los problemas de fondo son una injusticia económica hacia los municipios, hacia las poblaciones del interior, una forma de operación autoritaria del poder político, la falta de división de poderes, el no hacer caso a las demandas de la sociedad, el que el poder político funcione como si estuviera operando en un vacío histórico. La sociedad demanda cosas que el poder nunca toma en cuenta”, señala Santibáñez Orozco.

Los actos vandálicos y las acciones que se registraron por los grupos en pugna “no se justifican. Es decir, no se puede apoyar la actitud de ninguno de los dos, ni del gobierno del estado ni de la APPO, aunque finalmente lo que inicia todo es la cerrazón del gobierno”, dice.

Y es que “la sociedad está harta de pedir cosas y que no les hagan caso”. Esto fue parte de lo que sucedió con las organizaciones sociales, quienes se adhirieron al conflicto para apoyar al magisterio cuando la fuerza pública intentó desalojarlos del plantón que mantenían en las calles del centro de la ciudad, el pasado 14 de junio.

Las organizaciones que integran la APPO aprovecharon el movimiento magisterial y se sumaron a la lista de peticiones, mismas que no tuvieron respuesta, a diferencia del magisterio. Esto provocó -comenta el académico- “la radicalización del movimiento que es totalmente imputable al gobierno del estado, que si hubiera dado lo que finalmente terminó dando igual que el gobierno federal, desde el punto de vista económico, estas cosas no hubieran sucedido”.

Divide y vencerás, es así como el gobernador Ulises Ruiz Ortiz intenta desactivar el conflicto, “dialogando con las organizaciones serias” que pertenecen a la APPO, con las que en los momentos más críticos del movimiento ya había acercamientos, en donde los que se alinearon tendrán su recompensa.

“Ya Ulises Ruiz clasificó a las organizaciones en serias y radicales, y dice que va a negociar con las organizaciones serias, obviamente algunas organizaciones ya cambiaron su postura, no han reconocido directamente al gobernador, pero están en tratos con él”, argumenta el investigador de la UABJO.

Sin embargo, los consejeros de la APPO que se han resistido a las supuestas ofertas económicas, continúan preparando las acciones para que su movimiento continúe “hasta logar la salida de Ulises Ruiz”.

Se ve una solución muy lejana, dice Santibáñez Orozco, con un saldo “negro” que será difícil de documentar. Un futuro difícil para Oaxaca, tanto que el pintor Francisco Toledo ya imaginó su próxima obra de arte: “negro por lo que se ve y rojo por la sangre que viene”.

Apoyo a Ulises Ruiz

 

Playeras blancas, palomas de la paz, calcomanías con leyendas de “Ulises estamos contigo” y Radio Ciudadana, fueron parte de los elementos que organizaciones afines al gobierno del estado crearon para demostrar que no todos los oaxaqueños eran de la APPO y sobre todo que no querían la salida del gobernante.

Es un grupo que amenaza con actuar violentamente si los simpatizantes de la APPO insisten en realizar marchas y movilizaciones para exigir la salida de Ruiz, así lo advirtió Denia Ríos Muela, representante del Consejo Ciudadano para el Desarrollo de Oaxaca.

“Puede ser hasta violento. Nosotros como consejo ciudadano oaxaqueño no aceptamos la violencia. Estamos trabajando para la paz y el progreso. Creo que existen otras formas, como el diálogo, pero estos señores (la APPO) tampoco se prestan al él”, dice Ríos Muela.

“Si en algún momento alguien desquiciado de todo esto, cansado de todas estas manifestaciones, podría causar un hecho violento, así lo creemos porque la gente ya está cansada, y pensamos que ya hasta están preparados para esos momentos, la ciudadanía ya no se va a dejar, ya no lo va a permitir”, advierte.

Los integrantes de esta organización argumentan que “la ciudadanía ya está cansada y es la misma la que va a castigar en ese sentido”. También reconocen que hay fracturas en las familias y que la convivencia ya no es la misma.

Además, ya iniciaron un procedimiento para promover que los líderes de la Asamblea Popular sean castigados, convocaron a la sociedad a que acudieran al Paseo Juárez y denunciaran a los simpatizantes de la APPO. Parte de estas acciones se registraron cuando los grupos disidentes de Ulises Ruiz, instalaron más de 300 barricadas en la capital y municipios conurbados.

El Consejo Ciudadano para el Desarrollo de Oaxaca, reunió 8 mil 600 quejas que llevaron a la Procuraduría General de Justicia de Oaxaca y que la misma abogada del estado, Lizbeth Caña Cadeza, recibió en propias manos y reconoció esa labor de denuncia.

Esta es sólo una de varias organizaciones que aseguran que “somos los portavoces de la ciudadanía oaxaqueña” y que realizan “actividades por la paz de Oaxaca” en distintos escenarios de la capital, marchas, calendas y, en diciembre, aprovecharon, como escenario, las posadas navideñas.

Aunque no reconocen su apoyo absoluto al mandatario estatal, indican que van a responder ante la resistencia de la APPO “Todo esto se daría si los señores siguen insistiendo (en la salida del gobernador de Oaxaca Ulises Ruiz) nosotros no apoyamos al gobernador, apoyamos a las instituciones, a esas instituciones que nos dan gobernabilidad”.

Apoyo a la APPO

 

Los integrantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, señalan que los simpatizantes de su movimiento no los han dejado solos, pero “hay mucha gente que no ha logrado vencer el miedo y salir a las calles; sin embargo, está con la APPO”.

Quienes apoyan y apoyaron a la APPO mientras estuvieron en las calles, ahora tienen que asumir las consecuencias de una sociedad dividida, pero no sólo con la indiferencia o el rechazo, además tienen que asumir el castigo y “todo el peso de la ley”. 

Florentino López Martínez, vocero de la APPO, ha recibido las quejas de personas que alguna vez llevaron de cenar a las personas que permanecían en las barricadas, y que ahora son hostigados como consecuencia de esa acción de solidaridad.

“Toda la gente de los pueblos, de las colonias, sufren de vigilancia, persecución, primero de la Policía Federal Preventiva y los cuerpos policíacos del estado y en segundo lugar de los priístas de cada colonia que han estado coordinando actividades con la policía. Incluso muchos de ellos están actuado como sicarios”.

“Nos han llegado muchas denuncias de las colonias en donde los priístas han estado acosando a nuestros compañeros, llegan constantemente dádivas de Ulises Ruiz Ortiz para mantener sus grupos”, dice el vocero de la APPO

Siempre ha existido una sociedad dividida por las clases sociales. Ahora no sólo es el rico o el pobre, porque hasta “los ricos apoyaron”. Ahora es quién estuvo de parte del movimiento popular y en contra del gobierno del estado.

“Ulises ha buscado la confrontación de la propia sociedad, permanentemente sus grupos han convocado a la confrontación interna del pueblo de Oaxaca, por lo cual si se advierte que se busca por parte de Ulises una confrontación”, señala.

Familiares de los detenidos, de los que fueron asesinados y de los desaparecidos, también amenazan con defender su postura, y afirman estar preparados para enfrentar a sus opositores “como sea, no nos vamos a dejar”, dicen los que se sienten agraviados por tener algún preso.

Los simpatizantes del movimiento murmuran que todo “está en calma pero vamos a regresar”. Advierten que las personas que festejaron su desalojo y detención de líderes van a pagar por apoyar la “represión del gobierno”, aunque aseguran que “no será a través de la violencia”.

Publicado: Año 3 / Febrero de 2006 / No. 28



Tu opinión:

Tu nombre:
E-mail

Escribe tu mensaje aquí:

Publicidad

Caricaturistas de Contralínea
De Actualidad

 

 

 

Publicidad

 

Avance Contralínea


En la República:  

Números atrasados
Publicidad:  



2005 Revista Contralínea Derechos Reservados CIMCOM
Av. Juárez 88, primero piso, desp. 110 y 111. Col. Centro, México D.F.
Tels: 9149-9802 /03 /05
Sitios Recomendados:
| Oficio de Papel | Revista Fortuna | Los periodistas | Fraternidad de Reporteros de México |

Responsable del sitio: Gonzalo Monterrosa Galindo